OpiniónLa posición de quien firma, declarada arriba de todo.
Economía · Coparticipación · Columna
El problema no es cuánto se transfiere: es que alguien pueda elegir a quién
Mientras exista una caja discrecional, la relación entre Nación y provincias va a ser una negociación y no un derecho.
(NOTA DE DEMOSTRACIÓN — dirigentes, partidos, provincias, cifras y fuentes inventados. Los enlaces de fuente apuntan a example.org. Borrar antes de publicar.)
Esta es una columna de opinión. Mi postura está declarada arriba.
Cada tanto vuelve la discusión sobre cuánto le manda la Nación a las provincias, y cada tanto se discute el número equivocado. El número que importa no es el total: es qué proporción de ese total puede decidirse sin ley.
Por qué
Una transferencia automática es un derecho: llega igual si el gobernador aplaude o si putea. Una transferencia discrecional es una herramienta: llega si conviene. Con la primera se pueden hacer presupuestos provinciales a tres años; con la segunda, apenas se puede hacer política de corto plazo.
Lo que sigue igual con todos
Esto no es un reproche a un gobierno. Todos los gobiernos, sin excepción, ampliaron el margen discrecional cuando lo tuvieron a mano, y todos lo denunciaron cuando estuvieron del otro lado. Es un incentivo, no una maldad.
Qué haría falta
Una ley de coparticipación nueva necesita mayorías que hoy no existen. Pero hay algo más chico y más posible: publicar mensualmente, en formato abierto, cuánto se transfirió a cada provincia y bajo qué concepto. Nada de eso requiere una reforma. Requiere querer.
Fuentes de esta nota
Todo lo que afirmamos arriba sale de acá. Los enlaces van al documento original.
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